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EJERCICIO 8: Joven Schicklgruber

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Al infierno llegó una nueva alma desnuda, pálida y frágil; parecía que sus huesos se desarmarían en cualquier momento. Apenas llevaba dieciocho años en la tierra hasta que la miseria consumió su espíritu y decidió que se quería ir.

Apenas se podía arrastrar por lo denso de las brasas. Las cenizas nublaban su vista y el azufre ahogaba sus pulmones; por supuesto, todo esto era ilusorio: el dolor real era en el alma. Ante el chico llegó un ser muy alto y flaco, ensañado en juzgarle:

—¡Joven Schicklgruber, por pecados múltiples, resaltando la alusión al dominio del destino de la vida y la muerte, estás condenado a la eternidad en las brasas!

El pecador suplicó misericordia, asegurando obediencia incondicional.

—Ya tenemos tu alma. ¿Qué más podríamos desear de tu miserable ser? —replicó el ente.

—DEBE HABER ALGO —insistió el pecador de rodillas—. LO QUE SEA, DAME OTRA OPORTUNIDAD.

De las montañas de huesos y ceniza descendió una sombra más densa que la noche. El aire se volvió gélido, se detuvo el fuego de las brasas y se cortó la respiración en el alma del joven. El Príncipe de las Tinieblas intervino; acarició las mejillas del chico y, con una suave voz de ángel, dijo:

—Bienaventurado joven, sí hay algo.

—DIME QUÉ ES, LO HARÉ.

Satanás sostuvo el rostro del joven y sentenció:

—Vas a repoblar mi reino, vas a robar esperanza y sembrar miedo. No me puedes fallar, ni siquiera dudar; si lo haces lo sabré, ¡y tu castigo será siete veces peor!

—No lo haré.

—¿QUÉ NO HARÁS?

—No te fallaré.

Entonces Satanás le dio su misión. Se acercó a sus labios y le dio un seco beso gelido y cuando terminó el joven despertó en un hospital en Viena. Los doctores creyeron que era un milagro, aunque fue todo lo contrario.

—Señor, ¿está seguro de lo que hizo? —preguntó el ente flaco y pálido en la profundidad del abismo.

—Claro que sí, querido. Dentro de unos años volverá por donde vino.

En el hospital, aunque consciente, el joven estaba helado, un frio que marcó su futuro oscuro y malvado. Se actualizó el expediente médico:

Nombre: Adolf  S. Hitler 

Estado: Retorno de la Circulación Espontánea (RCE)

 

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